CRÓNICA Y VIDEO | Webinario: Del huerto escolar al sistema alimentario local II
La Red de Municipios por la Agroecología y el proyecto Enredándonos celebraron el pasado 20 de octubre un nuevo webinario dedicado a explorar el papel de los municipios en el impulso de la agroecología escolar. Cuatro experiencias desarrolladas en Galicia, Cataluña, Euskadi y Murcia permitieron conocer diferentes formas de conectar las comunidades educativas con la producción local, la sostenibilidad alimentaria y las políticas públicas municipales.
Los centros educativos son mucho más que espacios de aprendizaje. En ellos se cultivan alimentos, se cocina, se come, se generan residuos y se establecen relaciones con las familias y el entorno. Desde esta perspectiva, las escuelas pueden entenderse como pequeños sistemas alimentarios, con un enorme potencial para promover formas de producir, consumir y relacionarse con la alimentación más saludables, sostenibles y justas.
Esta fue una de las ideas centrales del webinario «Del huerto escolar al sistema alimentario local II. El papel de los municipios en el impulso de la agroecología escolar», organizado por la Red de Municipios por la Agroecología en colaboración con el proyecto Enredándonos. La sesión, celebrada el martes 20 de octubre, dio continuidad a un primer encuentro desarrollado el año anterior y permitió profundizar en las oportunidades de colaboración entre centros educativos, administraciones locales, entidades sociales y sector productor. Aquí está disponible el video del webinario y más abajo os ofrecemos un resumen de los principales contenidos abordados:
Abel Esteban, encargado de presentar y dinamizar la sesión, planteó desde el comienzo un doble objetivo: conocer experiencias inspiradoras de agroecología escolar y explorar cómo estas iniciativas pueden integrarse en las políticas alimentarias locales y, a su vez, recibir apoyo desde ellas.
Enredándonos: hacia una red estatal de agroecología escolar
El webinario permitió conocer los avances del proyecto Enredándonos y de la Red Estatal de Agroecología y Cultura Alimentaria Escolar, una iniciativa que busca conectar experiencias, compartir recursos y fortalecer el reconocimiento de la agroecología escolar como ámbito estratégico de las políticas educativas y alimentarias.
Abel Esteban repasó el trabajo desarrollado desde finales de 2024, que ha incluido un diagnóstico de centros y programas de agroecología escolar, la elaboración de un mapa de iniciativas, la celebración de un encuentro estatal y la actualización de un manifiesto con propuestas para impulsar este ámbito de trabajo.
Entre los principales avances destacó la constitución de la red estatal, la aprobación de su modelo de gobernanza y la puesta en marcha de cinco grupos de trabajo dedicados a la formación y la integración curricular, los recursos educativos, la inclusión, la dinamización territorial y la alimentación y cocina en los centros escolares.
También presentó algunos resultados de la comunidad de aprendizaje creada en el marco del proyecto, entre ellos propuestas para facilitar el consumo seguro de los alimentos cultivados en los huertos escolares y orientaciones para incorporar la agroecología a los proyectos educativos y las programaciones de los centros.
Otra línea de trabajo especialmente relevante es la elaboración de una propuesta de asignatura sobre agroecología escolar para los grados universitarios de formación del profesorado, desarrollada mediante un proceso participativo en el que han intervenido docentes de distintas etapas educativas y de nueve universidades.
Cuatro experiencias, diferentes caminos hacia la agroecología escolar
Las experiencias compartidas mostraron la diversidad de enfoques y escalas desde las que se está trabajando, desde una iniciativa impulsada por las familias de un colegio hasta programas municipales consolidados y proyectos de colaboración entre universidades y administraciones públicas.
En A Coruña, el colegio público Víctor López Seoane ha encontrado una manera de mantener vivo su huerto escolar durante las vacaciones de verano. Coqué Saavedra, educadora agroecológica colaboradora del CEIP, y Solena George, integrante de la asociación de familias, presentaron la experiencia de un campamento agroecológico desarrollado durante el verano de 2026.
La iniciativa surgió de una necesidad muy concreta: evitar que el huerto quedara abandonado durante las vacaciones y aprovechar las cosechas de verano, que habitualmente se perdían. El campamento permitió dar continuidad a un proyecto educativo iniciado en el curso 2019-2020 y ofrecer a niños y niñas una experiencia de aprendizaje y convivencia en contacto con la naturaleza.
Cultivar y recolectar alimentos, cocinar con los productos de la huerta, elaborar compost, recuperar semillas, observar la biodiversidad o realizar excursiones por el entorno fueron algunas de las actividades desarrolladas. Más allá de los conocimientos relacionados con la alimentación y la naturaleza, la experiencia permitió trabajar la cooperación, los cuidados, la participación y el apoyo mutuo.
El campamento, organizado y financiado a través de las aportaciones de las familias, tuvo una acogida muy positiva, aunque también puso de manifiesto algunas limitaciones. Entre ellas, la falta de apoyo institucional, las dificultades de gestión y las desigualdades de acceso derivadas del coste de participación. Las ponentes destacaron, en este sentido, el potencial de incorporar este tipo de propuestas a los programas municipales de actividades de verano, ampliando su alcance y facilitando la participación de más familias.
En la Vall d’en Bas (Girona), la conexión entre escuela y territorio se ha construido desde la propia política alimentaria municipal. Ariadna Pomar, de la cooperativa Arran de Terra, presentó Una terra, moltes vides, un proyecto educativo desarrollado en la escuela Verntallat como parte del plan de acción para la transición agroecológica del municipio, impulsado desde 2021.
El proyecto nació de una preocupación expresada por el propio sector agrario: el desconocimiento de muchos niños y niñas sobre el origen de los alimentos, el trabajo de las explotaciones agrícolas y ganaderas y su relación con el paisaje del valle.
A partir de las preguntas formuladas por el alumnado de tercero de primaria, se organizaron visitas a explotaciones locales de producción láctea, carne y legumbres, así como a la cooperativa agraria. Las conversaciones con las personas productoras, las familias y otros agentes del territorio se recogieron en un pequeño documental que posteriormente se compartió con la comunidad educativa.
La experiencia permitió abordar contenidos curriculares desde una perspectiva vivencial, reflexionar sobre los hábitos alimentarios y reforzar los vínculos entre la escuela y el sector primario. Ariadna destacó especialmente la importancia de la implicación del profesorado, que ha incorporado y adaptado las actividades a su propia programación educativa, así como el papel del Ayuntamiento y de los espacios de participación del plan agroecológico para hacer posible el proyecto.
La experiencia de Vitoria-Gasteiz puso el foco en la colaboración entre administraciones y universidad, y en la formación del futuro profesorado. Roberto González Argote, del Centro de Estudios Ambientales del Ayuntamiento, y Daniel Zuazagoitia, de la Universidad del País Vasco, presentaron el trabajo desarrollado en torno a los huertos escolares y al huerto ecológico del Campus de Álava.
Desde el Ayuntamiento, estas iniciativas se integran en una estrategia más amplia que combina el impulso de la producción alimentaria local, la infraestructura verde urbana y la naturalización de los patios escolares. El municipio ofrece asesoramiento técnico, formación y ayudas para el desarrollo de huertos educativos, al tiempo que promueve otros espacios de cultivo comunitario y aprendizaje.
Por su parte, el huerto universitario funciona como un laboratorio vivo en el que alumnado de Magisterio y de otras titulaciones puede experimentar con la agroecología, la biodiversidad, el compostaje y las posibilidades educativas de estos espacios.
Daniel Zuazagoitia subrayó la necesidad de que el futuro profesorado adquiera no solo conocimientos sobre el manejo agroecológico de los huertos, sino también herramientas para integrarlos en la enseñanza de diferentes materias. La colaboración entre el Ayuntamiento y la universidad ofrece, en este sentido, una oportunidad para conectar la formación docente con las necesidades reales de los centros educativos.
Finalmente, Murcia aportó la experiencia de una red municipal consolidada, que cuenta actualmente con 73 huertos escolares ecológicos. Pepe Cánovas, coordinador y asesor de la red, explicó el funcionamiento de esta iniciativa, integrada en el programa municipal Murcia, Ecología de una Ciudad, puesto en marcha en 2008.
La red ofrece acompañamiento técnico y formación práctica al profesorado, además de impulsar actividades relacionadas con la biodiversidad, la sostenibilidad y la renaturalización de los espacios escolares. Una de sus líneas de trabajo más interesantes es la colaboración con redes de semillas para que los centros educativos participen en la conservación y reproducción de variedades agrícolas locales.
La experiencia murciana permitió poner de relieve la importancia de contar con programas estables, recursos profesionales y apoyo municipal continuado. También mostró que el crecimiento de las redes de huertos escolares necesita ir acompañado de formación y asesoramiento, especialmente para que los centros puedan aprovechar todo su potencial educativo.
De las iniciativas aisladas a las políticas públicas
El diálogo final permitió identificar algunos desafíos compartidos por las experiencias presentadas. Uno de los más reiterados fue la necesidad de superar la dependencia de personas especialmente motivadas, que con frecuencia sostienen los proyectos de huertos escolares, para avanzar hacia iniciativas integradas en el funcionamiento habitual de los centros educativos.
Para ello resultan fundamentales la formación del profesorado, la disponibilidad de recursos y tiempo, el reconocimiento del trabajo desarrollado y la incorporación de la agroecología escolar a los proyectos educativos y a las programaciones curriculares.
También se destacó la importancia de mejorar la coordinación entre administraciones educativas, ayuntamientos y universidades. Aunque sus competencias y ámbitos de actuación son diferentes, su colaboración puede facilitar la continuidad de los proyectos, el aprovechamiento de los recursos disponibles y la creación de nuevas oportunidades de aprendizaje.
Las experiencias compartidas mostraron, además, que los municipios pueden desempeñar un papel decisivo para conectar las escuelas con sus sistemas alimentarios locales: facilitando recursos y acompañamiento técnico, promoviendo el encuentro con agricultores y ganaderas, impulsando actividades educativas fuera del aula, apoyando la formación docente o integrando la agroecología escolar en sus estrategias alimentarias.
El encuentro concluyó con una reflexión sobre el potencial de las comunidades educativas como espacios de encuentro y articulación social. Los huertos, los comedores y las actividades vinculadas a la alimentación pueden convertirse en puntos de conexión entre alumnado, familias, profesorado, personas productoras, organizaciones sociales y administraciones públicas.
En definitiva, las experiencias presentadas mostraron que la agroecología escolar puede ir mucho más allá del cultivo de un huerto. Puede convertirse en una herramienta para fortalecer las comunidades educativas, recuperar los vínculos con la producción local y contribuir, desde la escuela, a la transformación de los sistemas alimentarios de nuestros territorios.